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La tarea de seleccionar un software de gestión para una PyME no es fácil, sobre todo, cuando no se quieren bajar los estándares de calidad. Es fundamental convocar a los proveedores para tener un abanico de ofertas al momento de elegir el que más se ajuste a las necesidades de la actividad que realiza la empresa.
Es importante no fijarse en el precio y sí en la utilidad que cada sector le dará al software. Lo principal es saber seleccionar qué productos les brindan más soluciones y recién ahí evaluar el costo-beneficio.
Sr. Empresario: hay conceptos que le ayudarán a no fracasar en su gestión:
Hay que tener en cuenta que el software de gestión ayudará a incrementar la productividad, controlar los costos y hacer que los procesos de negocio de su empresa sean óptimos.
Por otra parte, es muy importante que los usuarios formen parte de este proceso y se adapten al cambio, perdiéndole el miedo a lo nuevo. Sin embargo, no existen recetas mágicas. Hay tantas recetas como PyMEs existen.
Los sistemas más usados en el mercado sirven para contabilidad general, circuito de facturación y cobranza, circuito de compras y pagos, tesorería y bancos, control de inventario y fabricación. Según el tipo de PyME, pueden ser útiles las funciones sólo financieras, las de movimiento de inventarios, o las de fabricación.
¿Cuál es la diferencia entre un sistema hecho a medida y un enlatado? Pues bien, los sistemas enlatados brindan variadas funcionalidades estándar que se aplican a la mayoría de los circuitos administrativos. En cambio, los sistemas a medida son la satisfacción a las necesidades de los usuarios.
Esto nos lleva a atender dos cuestiones relacionadas a ambos sistemas; por un lado, el precio que debe pagar el empresario por cada uno de ellos, que en el caso de un enlatado será el precio más bajo; por otro, el envejecimiento del sistema a medida y cuyo costo de actualización permanente es elevado.
Como en toda toma de decisiones, cada empresa planifica en función de sus objetivos cuál es la elección más correcta... porque el que no arriesga, ¡no gana!
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